Antes del 2012 no sabía que existía Gay Talese. Tampoco sabía nada del llamado nuevo periodismo, ni del periodismo narrativo o de largo aliento ni del auge de la crónica latinoamericana. Pero ese año me inscribí en un curso de Periodismo Cultural en la Universidad Nacional de La Plata y una de las primeras cosas que aprendí en mi clase de Crónica fue que todo lo que estuviera firmado por Talese, el padre del nuevo periodismo estadounidense, merecía, sin atisbo de duda, ser leído, estudiado, analizado pero, más importante, disfrutado.

Hace unos días terminé Los hijos1, la (¿épica?) historia familiar de Talese. El libro me llevó de viaje por la Italia del siglo XIX, por Francia durante la primera guerra mundial y por Estados Unidos cuando era una verdadera tierra de oportunidades y cientos de miles de migrantes encontraron en ese país no sólo bonanza sino también su hogar.

Talese avanza de forma meticulosa (la metáfora perfecta sería avanza puntada a puntada) por gran parte de su historia familiar —se remonta hasta principios de 1800—, no sólo de forma cronológica sino consiguiendo que cada personaje aparezca cuando debe aportar algo a la historia: desde el bisabuelo Domenico Talese, omnipresente en toda la obra, Gaetano, el primer inmigrante de la familia en Estados Unidos, hasta Joseph, el padre reservado y elegante que vivió en constante conflicto por su tierra natal y aquella que lo adoptó. Los tres Talese son la columna vertebral de la historia pero de ellos se desprende el relato de esposas, primos, hijos, sobrinos, nueras, suegros y también de personajes famosos que decidieron ciertos rumbos del siglo XX (Benito Mussolini, Adolfo Hitler y Frank Sinatra por ejemplo).

No hay ninguna parte del libro que parezca estar de relleno, que aburra. Nos encontramos con una clase de cómo describir, cómo poner el foco en el detalle, cómo narrar sin tropiezos y volver al camino principal. El autor Talese cosió un libro tal como sus antepasados sastres cosían trajes a medida para los ciudadanos más importantes de Francia, Italia (mafiosos incluidos) y Estados Unidos y de paso retrató las costumbres de su pueblo y su evolución durante más de 200 años.

Por último, la nota final del autor no puede pasar desapercibida: tardó diez años en escribir el libro y cinco de ellos fueron sólo de investigación. No había otra manera de escribir un libro de este calibre.

  1. Talese, Gay: Los hijos, Ed. Alfaguara, 2015, 763p. []