Ignoro cómo hacen los adolescentes de hoy para descargar música. En mis tiempos, allá por el año 2000, estaban de moda los programas como KaZaA o Limewire (nunca usé Napster) y con ellos uno podía acceder a millones de canciones, cientos de miles de virus y, si todo iba bien, en un par de horas se conseguía un disco completo bajando canciones individuales.

Ignoro también si los adolescentes de hoy bajan música. En el 2000 era un boom pero ahora parece más interesante utilizar los programas de streaming y ahorrarse espacio en el disco duro. ¿Por qué queremos tener un archivo MP3 que, a fin de cuentas, es nada? Lo mismo puede decirse de películas o series: mejor verlas en tiempo real que esperar a que se descarguen y que, tras verlas, el archivo esté condenado al olvido y a llenarse de telarañas virtuales.

De todas formas, por equis o por zeta, a veces es necesario descargar un MP3. Y en este sentido acá va mi aporte: para Google Chrome existe la extensión Grooveshak Downloader que, como se puede adivinar, funciona en conjunto con el servicio de streaming Groveshark. La extensión agregar, una vez instalada, un link verde al lado de cada canción con el texto “Download” y en un par de minutos tenemos la canción en nuestro disco duro.

Si no quieren abrumarse con la interface de Groveshark pueden usar TinySong, una plataforma que sirve como acceso a Groveshark y donde sólo hay que poner el título de una canción y aparece el botón de “Download”.

El dilema (inexistente, por otro lado) de la legalidad de la descarga musical quedará para otro post.