El martes cumplí 27 años, un paso más cerca de los treinta. La celebración fue sencilla pero incluyó pastel y un par de buenos amigos, como debe ser.

Días antes del cumpleaños había hablado con Sol sobre la posibilidad de desterrar a Facebook de nuestras vidas. Decidí que si lo hacía lo ideal era llevarlo a cabo después del cumpleaños y así recibía las felicitaciones de todos mis contactos.

La amenaza se cumplió y en los primeros minutos del miércoles 19 de junio deshabilité mi cuenta. Me siento bien al respecto. No he sido más o menos productivo que antes pero se disfruta no tener que estar pendiente de la vida de los demás.

Eso sí, todavía tengo Twitter. Y sigo revisando mi correo muchas veces al día.