El mejor personaje creado por Truman Capote fue él mismo. Pequeño, rechoncho y mordaz, ejerció con pasión el oficio de escritor y con desparpajo el de una figura totalmente mediática, un socialité, amigo de Marilyn Monroe, Marlon Brando, Elizabeth Taylor y otros más, no desaprovechó nunca la oportunidad de ser el centro de atención, ya fuera por talento, sus opiniones o sus acciones.

Truman Capote nació en Nueva Orleans y comenzó a escribir a los ocho años de edad. A los 23 años publicó su primera novela Otras voces, otros ámbitos que tuvo gran éxito con la crítica y el público, y también, debido a una fotografía suya en la contraportada, que muchos calificaron de pecaminosa, significó el inicio de su notoriedad en el ámbito social. De ahí en adelante, Capote experimentó con todas las formas de escritura hasta llegar a su novela paradigmática A sangre fría, un género que él bautizaría como “la novela de no ficción”.

Capote jugó siempre con la ficción y la realidad, fue un agudo observador de la cotidianeidad y se esforzó siempre por trasladarla a la literatura en forma de cuentos, descripciones y diálogos. Su libro Música para camaleones es una colección de estos textos diversos, una obra en la que Truman Capote buscó “conseguir una prosa sencilla y limpia, como el arroyo de una montaña” y hacer del lector un testigo de una experiencia verdadera.

El libro se compone de tres secciones: la primera “Música para camaleones” es un conjunto de seis relatos cortos, un género en el que Capote se especializó desde el comienzo de su carrera. La segunda, “Ataúdes tallados a mano”, es una novela breve siguiendo el modelo de A sangre fría que narra la investigación sobre un asesino en serie. Finalmente, la tercera parte, “Conversaciones y retratos”, es un conjunto de escritos en los que Capote describe con precisión situaciones y personajes. En esta última parte está el texto “Una adorable criatura” sobre Marilyn Monroe y “Vueltas nocturnas” el cruel retrato que Capote realizó de sí mismo en el que declara: “Soy alcohólico, soy drogadicto, soy homosexual, soy un genio”, una descripción que lo persiguió hasta su muerte.

En Música para camaleones, Truman Capote intentó volver a sus orígenes: la brevedad y la descripción. Cada pieza del libro es un esfuerzo por una escritura que solamente mostrara y en la que las opiniones del narrador desaparecieran por completo para no obstruir la percepción del lector. Sin embargo, Capote se sitúa siempre en el centro de la escena y esa es la diferencia fundamental con A sangre fría, y su narrador impersonal: la presencia ineludible de quien cuenta, pero sólo como un medio para transmitir los relatos.

Este libro fue la última obra completa publicada por Capote. Por años trabajó en lo que, según él, sería su novela definitiva: Plegarias atendidas, basada en sus cartas, diarios y conversaciones con gente de la alta sociedad. Música para camaleones, dijo “es el aperitivo de lo que podemos esperar de Plegarias atendidas, todos los personajes son reales, nada es inventado”.

Los libros de Truman Capote constituyen un mosaico de la sociedad de su época. En su literatura, y particularmente en Música para camaleones, tienen cabida todos los estratos sociales, tratados por igual por la mano de un escritor que abrió los ojos, escuchó todo y afiló la pluma, sin miedo y con fervor.