Seis de la tarde. Suena el teléfono de línea del departamento.

–Hola

–Hola, le llamo de Telefónica para ofrecerle el servicio dúo: Internet más teléfono. Me figura acá que no tiene Internet y por sólo 99 pesos finales por los próximos doce meses puede tener llamadas locales ilimitadas y Speedy hasta dos megas de velocidad.

–Gracias pero no me interesa. No uso Internet en casa.

–Ah, pero un familiar o amigo quizá está interesado.

–No tengo a nadie interesado pero es que además tampoco tengo computadora.

–¿No tiene? ¡Bueno, también le puedo ofrecer una a cómodas mensualidades!

–La verdad que no me interesa, no me gusta mucho la tecnología… yo soy más del libro.

–Ah, está bien. Lo dejo anotado entonces acá y lo volveremos a llamar en un par de meses para ver si cambió de opinión.

–Bueno, gracias señorita. Ahora le cuelgo porque quiero seguir leyendo mi libro. Chau.

–Chau.