Éramos cuatro contra el mundo. Quedamos muy chiquitos al lado de los demás. Impresionante el apoyo y el aguante que le están haciendo al brasilero y ni hablar de los americanos, parece una cancha de futbol.

El comentario lo hizo un jugador de poker argentino que estuvo muy cerca de llegar a la mesa final en el torneo más grande e importante del año. No logró llegar a la mesa final: Finalizó en el puesto diecisiete pero fue suficiente para realizar el mejor desempeño argentino en la historia de este evento.

Al poco tiempo de quedar eliminado, en un estado que posiblemente era una mezcla de éxtasis y frustración, decide que lo que quiere decir a través de su cuenta de Facebook es que ahí, en Las Vegas, eran cuatro contra el mundo. Que en el día más importante de su carrera como jugador de poker profesional no pudo dejar de notar el apoyo que recibía un jugador brasileño que también estaba cerca de la gloria. Los brasileños se tomaron la actuación de su compatriota muy en serio y convirtieron el salón de poker en un estadio de fútbol, celebrando y gritando ante cada victoria de su representante.

Mientras tanto, el argentino, proveniente de un país que presume de tener las mejores canciones de cancha tuvo que aceptar que en Las Vegas no había jugador número doce albiceleste: eran él y tres más: cuatro contra el mundo.