Aclaración

Desde mi primer día en Argentina hasta ahora, mediados de febrero, hay muchas historias interesantes que contar: la noche que pasamos Sol y yo con un turco y un chico de Monterrey que nunca nos dirigió la palabra, el día de muertos en el Hostel donde vivimos por tres meses, cuando ingerí, sin saberlo,brownies de marihuana (cliché total) y estuve semi-inconsciente por dos días, el viaje relámpago a Montevideo y el regreso por el río de La Plata, los maravillosos días que pasamos en Jujuy conociendo a una familia ancestral o la vez que casi terminamos en la calles de Buenos Aires, sin lugar donde dormir,y fuimos salvados por un mexicano adicto a los juegos de computadora.

Ha pasado eso y más. Sin embargo, lo que ha ocurrido durante todo este mes de febrero me parece de capital importancia y creo que está completamente justificado dar un pequeño salto en el tiempo y contarlo lo antes posible.Después, volveremos a la programación habitual.

Nota: Hablo en plural puesto que los involucrados en todo esto fuimos dos personas y no por ningún tipo de desdoblamiento o problema mental, como podría llegar a pensarse en cierto momento.

Capítulo 1

Volvimos de Jujuy con una certeza y con un aliado en nuestro proyecto. En diciembre habíamos arreglado con Juan, un compañero que conocimos en el seminario de Lectura y Escritura Hipermedial, que podíamos quedarnos con él durante el mes de febrero ya que sus compañeros de casa estarían ausentes. Dijimos que sí inmediatamente por dos razones: no es ningún secreto queBuenos Aires nos fascina y la perspectiva de vivir un mes en la ciudad era seductora. Si se le sumaba que nos ahorraríamos la mitad del alquiler fue una decisión sencilla.

El 23 de enero llegamos a Capital y, siguiendo las precisas instrucciones de Juan, tomamos el colectivo 106. Una hora más tarde estábamos en La Floresta, curiosamente a unas pocas cuadras de nuestro amigo turco. El departamento era pequeño (dos ambientes, es decir, un cuarto y una sala) pero confortable. Esa noche salimos a cenar a un restaurante peruano donde sirven porciones gigantescas y deliciosas; un descanso de la monótona cocina argentina.

Al día siguiente salimos rumbo a la Biblioteca Nacional, el lugar donde pensábamos pasar la mayor parte de nuestros días. Nuestra sorpresa fue grandecuando descubrimos que estaba cerrada hasta mediados de febrero por vacaciones de verano. Esto merece un apunte: los argentinos se toman muy en serio sus vacaciones de verano. Todos salen a algún lado, inclusive hay muchos kioskos y puestos de revistas que tienen un letrero de “Cerrado por vacaciones”. No vamos a negarlo, la noticia nos cayó como un balde de agua fría pero lo peor aún estaba por venir.

La convivencia con otros seres humanos es un arte que se tarda en dominar. Tiene muchos matices pero el problema principal es que cambia completamente de una persona a otra y sin previo aviso se puede pasar del paraíso al infierno y viceversa. El domingo por la noche cooperamos los tres para comprar una parrillada e improvisamos un pic-nic en el parque. Cada uno contó las virtudes de su país y criticó de manera mordaz las costumbres del país anfitrión. Parecía que las cosas iban bien.

A las cinco de la mañana, cuando el sol comenzaba a despuntar, escuchamos el sonido de papeles que se deslizaban debajo de la puerta. No conservo una copia de las tres páginas que conformaban la improvisada carta y por ello noentraré en detalles respecto a su contenido. Tampoco lo haré porque, cualquier cosa que diga, no será suficientemente justa con la otra parte involucrada. Sólo diré que hasta cierto punto tenía razón y por ello Sol y yo decidimos disculparnos. Lo que sí puedo decir con seguridad es que Juan no quería una disculpa, aunque eso lo supimos después, por la su actitud en los dos días siguientes. El martes 26 las cosas explotaron y decidimos irnos lo antes posible.

Puedo decir con certeza que encontrar un lugar donde vivir en Argentina ha sido una de las cosas más frustrantes que he vivido. El sistema inmobiliario tiene reglas claras y estrictas que hace que alquilar, incluso para los propios argentinos, sea una misión casi imposible. Nosotros lo vivimos en Rosario y, cuando supimos que teníamos que conseguir un lugar lo antes posible y por un precio razonable, fue un como un balde de agua caliente (lo que es peor, porque estábamos a más de 30°C).

La última noche que pasamos en el departamento de Floresta hablamos con una amiga de México. Le contamos, a medias, nuestro conflicto y ella arregló paraque pudiéramos quedarnos, al menos por unos días, con un amigo suyo. Al otro día nos trasladamos al departamento de Ariel, quien nos aseguró que podíamos quedarnos ahí el tiempo que hiciera falta.

Ariel vivió mucho tiempo en México y apenas hace tres años regresó a Argentina. Nuestra primera plática giró en torno a las cocinas económicas, a las torterías. La hospitalidad de Ariel y su familia, quienes no dudaron un segundo en recibirnos a pesar de estar en plena mudanza, fue como un oasis y puso de manifiesto diferencias fundamentales entre la idiosincrasia argentina ymexicana. Al otro día nos sentimos de nuevo con ánimos para comenzar de nueva cuenta nuestra búsqueda.

Capitulo 2

Los designios del Universo son inescrutables. Conocer a Ariel es una prueba deeso, pero lo que ocurrió en los dos días siguientes (28 y 29 de enero) es increíble: conseguimos dos lugares para elegir. De repente habíamos logrado contactarnos con las personas adecuadas y teníamos la posibilidad de vivir en lugares agradables y al alcance de nuestros bolsillos.

Sin embargo, lo que ocurrió la mañana del 30 de enero, no tiene parangón.

Craiglist, para quien no haya oído hablar de ella, es la página de anuncios clasificados más grande de Estados Unidos. Es gratuita y no es necesario registrarse para publicar o responder, por lo que el control que hay sobre los anuncios es bastante rudimentario. La leyenda dice que todo puede encontrarse en Craiglist, sólo hay que tener paciencia. Sin embargo, también ha sido protagonista de muchas noticias ya que en varias ocasiones ha sido el medio para cometer delitos, principalmente secuestro y asesinatos de prostitutas.

Nunca había entrado a Craiglist pero esa mañana se me ocurrió hacerlo. En la sección de “Alquiler de departamentos” el seudónimo RubénY acaba de escribir un anunció interesante: se comparte departamento céntrico, todos los servicios, bla bla bla. Me puse en contacto con él y, además de mostrarse muyinteresado, se ofreció a pasar por nosotros en su carro para enseñarnos el departamento ese mismo día.

“Nunca te subas al auto de un extraño” es una de las primeras recomendacionesque escuchamos de nuestras mamás. No se me ocurrió decirle “No” a Rubén porque me pareció un lindo detalle pero me bastó ver el rostro de Sol para saber que, nuevamente, quizá había sido demasiado ingenuo. Preguntamos a Ariel qué pensaba él: “No, pues chido. Súper”. Media hora más tarde, estrechamos la mano de Rubén, un señor de más de 40 años, y nos subimos a su coche. Busqué algún detalle que pudiera indicarme si estábamos en peligro pero el viaje duró poco y estacionó a los pocos minutos.

La visita al departamento fue breve. Pero antes de salir le dijimos que no lo mostrara a nadie más. Él pareció contento, dijo que ese mismo día a la tarde podíamos mudarnos y así lo hicimos. No había tiempo para dudas; lo mejor era seguir el instinto. Al día siguiente conocimos a Carolina, Ingeniera en Sabores y Olores, la dueña del departamento y nuestra compañera. Hicimos las presentaciones de rigor y concluimos que le caímos bien. Hoy, quince días más tarde, todo marcha sobre ruedas.

Capitulo 3

Cuando hablamos con algunas personas sobre nuestro conflicto caseril, la primera pregunta era ¿Por qué no se regresan a Rosario? Es cierto que parecía, al menos en teoría, la opción más sensata pero sólo porque no se conocía la historia completa. Había sólo dos personas que conocían nuestros verdaderos motivos y habían prometido mantenerlos en secreto. Ahora que habíamos resuelto el problema del techo, era el momento de enfrentarse a lo verdaderamente importante.

Mi primera impresión cuando conocí la Facultad de Letras de la Universidad Nacional de Rosario fue de sorpresa. Es un edificio que originalmente había sido un convento y ahora parece que en cualquier momento puede derrumbarse. Sin embargo, esta lleno de
actividad y efervescencia. Las paredes están tapizadas con carteles de protesta y las asambleas estudiantiles están a la orden día.
Es un ambiente radicalmente distinto al que conocí en la Facultad de Letras de la Universidad Veracruzana.

Los seminarios también fueron impresionantes. Me tranquilicé al saber que comprendía la mitad de las cosas y me puse feliz al saber que desconocía la otra mitad. Los tres maestros que dictaron cátedra poseían un dominio vasto, nosólo de su materia, sino de otras mil más. En ese sentido, las clases jamás medecepcionaron, al contrario, lamentaba que fueran solamente tres días al mes.

Sin embargo, y esto lo supimos conforme íbamos asistiendo a clases yhablando con otros alumnos, también tenía algunos aspectos negativos. Así, por ejemplo, supimos que la maestría de Educación Artística no tenía todavía ningún egresado y que el promedio de tiempo para titularse en Enseñanza de Lengua y Literatura era de cuatro años, principalmente por el tiempo querequerían los maestros para leer y corregir trabajos del cursado.

Antes de viajar a Jujuy entramos por primera vez a la página de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Revisamos la lista de requisitos, costos y, principalmente, fechas de inicio de las maestrías. El periodo de inscripción comenzaría el 1 de febrero y terminaría el 15 de marzo. En Jujuy, Alberto nos ayudó a tomar la decisión. Después de exponerle nuestros pensamientos sobre la UNR y contarle del posible proyecto UBA, dijoque merecía la pena hacer el intento.

Una vez instalados en nuestro nuevo (y esperamos que por largo tiempo) hogar, comenzamos a trabajar en los papeles para el ingreso a la UBA. El principal de ellos, un currículum decente y, en mi caso, que superara al menos dos páginas. Un día, el mundo pareció venirsenos encima cuando supimos queuno de los requisitos era el Certificado de Bachillerato con sello de apostille. ¿Cuál iba a ser el pretexto para mandar nuestro certificado a Chiapas y Querétaro sin despertar, por lo menos, una mínima sospecha? Peor aún: ¿Iría yvolvería sano, salvo y a tiempo? Nuestra aflicción duró poco al saber que, por ser nuestra carrera de cuatro años, no se necesitaba ese certificado.

Una mañana, desde temprano fuimos al Departamento de Legalizaciones de la UBA. Por día sólo reparten 850 turnos y normalmente a las nueve de la mañana ya están todos dados. Nosotros llegamos en punto de las siete y nos tocó el 43. A las 11:30 ya teníamos legalizados nuestros Títulos y Certificados de Calificaciones.

Los días seguían pasando y el momento de enfrentarse a mi currículum no podía seguir postergándose. Finalmente, el viernes pasado me levanté ycomencé a trabajar en él. Al final conseguí tres páginas de datos pertinentes y me sentí satisfecho. Sol, como tiene cinco años más de vida, logró seis.

Esa misma tarde llevamos los papeles a la Secretaría de Posgrado de la UBA. En el camino fuimos elaborando planes para distintos escenarios: qué pasa si nonos reciben los papeles, qué pasa si ya no hay cupo, qué pasa si sólo aceptan a alguno de los dos. Tener las opciones previstas tranquiliza el espíritu.

Nos atendió la señorita Paola Pereira, encargada de recibir y ayudar a los desorientados extranjeros. Revisó nuestros papeles y confirmó que estaban correctos, que podíamos llevarlos a la Mesa de Recepción para proceder a la inscripción. Así lo hicimos y volvimos a los pocos minutos con un papelito.

-Muy bien, chicos. Eso es todo. A mediados de marzo se pondrán en contacto con ustedes para concertar la entrevista.

-¿Pero cuáles son nuestras posibilidades de quedar en la maestría? ¿Cuándo sabremos si estamos dentro?

Nos miró como divertida.

-Su título es de cuatro años y tienen todos los requisitos. La entrevista es sólo para ver sus preferencias y si deben de tomar materias extras para completar su perfil.

La miramos divertidos.

-¿Entonces podemos decirles a nuestros papás que ya estamos inscritos en la UBA?

-Sí, chicos, pueden decirles, vayan a celebrar.

Afuera, el clima parecía menos violento, la vida más reconfortante.

Epílogo

Los designios del Destino son inescrutables. En algún momento de toda esta epopeya, me pareció que estábamos haciendo las cosas mal, que íbamos caminando hacia un callejón sin salida. Después, de la nada, todo comenzó a ir mejor, las cosas comenzaron a salir. A mí me cuesta trabajo modificar el rumbo, tan es así que estaba aterrado de contar todo esto (y eso que al final salió bien).

No puedo pensar en una cosa que vaya mal en este momento. Hace días quetenía ganas de compartir todo esto con le gente que quiero, que me lee. Los riesgos de hacer cosas como las hicimos nosotros, un poco a lo loco, son, precisamente, tener que hacer, al poco tiempo, otra vuelta de tuerca.