En la secundaria fui un fanático del futbol. Cada domingo vestía mi playera del Santos Laguna, equipo mexicano, y sufría hasta el último minuto su victoria, derrota o empate. Luego la fiebre se fue pasando, en la preparatoria sólo vi el mundial completo y en la universidad apenas algunos partidos pero sin pasión de por medio. Como mi papá, abogué por el espectáculo y no por la incondicionalidad de la camiseta. Ahora con la Eurocopa me siento como aquel chico de secundaria. Encontré un canal que transmite por internet todos los partidos y he tratado de no perderne ninguno. Aunque han ido cayendo uno tras otro mis equipos favoritos, he disfrutado los encuentros de Turquía, los caballeros de la angustia, que han sido trepidantes y me reconciliaron con el futbol. Holanda, como siempre, espectacular en principio pero delicada al final sucumbió en el partido importante. ¿España rompera la maldición de los cuartos de final? Como van las cosas, quizá tendremos sorpresa. Lo veremos mañana.

Y sí, México me sigue aburriendo hasta la medula.