Los documentales unilaterales están de moda. Desde Farenheit 9/11 hastaSuper Size me son documentales que, en lugar de contraponer ideas y obligar al espectador a crearse un juicio crítico, usan un discurso que sólo tiene una salida y es, sin ninguna opción, aceptar lo que el autor del documental está exponiendo. El documental de Luis Mandoki Fraude…, desafortunadamente, va por ahí.

Para bien o para mal, la película de Mandoki es la historia de las elecciones antes, durante y después del dos de julio, contada, sin interrupciones, por López Obrador. Eso, desde mi punto de vista es bueno. Andrés Manuel cumple un objetivo: dar su versión de los hechos fluidamente, es decir, sin interrupciones de ningún tipo, sin ataques, sin controversias. Pero la película, para que tenga un valor, debe ir más allá. Las personas que vivieron (o sufrieron) el fraude no necesitan escuchar lo que ya saben, de nada sirve un recuento que nos coloca de nueva cuenta en una posición de martires políticos.

El documental de Mandoki sí logra ir más allá gracias a dos cosas, una consciente y otra, quizá, me aventuro, inconsciente. Por una parte, me alegro mucho de saber lo que piensa López Obrador. Me atrevería a decir que me tranquilizó escuchar su proceso de razonamiento para llegar a realizar el plantón en el Zócalo. Si lo que dice es cierto, es un hombre sensato y que, además cuestiona sus decisiones. A lo largo del documental Andrés Manuel deja caer fragentos de su pensamiento político y las razones de sus acciones (tanto pre-elección como pro-elección) y, desde mi punto de vista, es en este punto donde Fraude… debió haber ahondado. Pero lo poco que dió se agradece.

Ahora la parte del inconsciente. Fraude… está realizada con frustración, enojo, y sufrimiento. El documental es una búsqueda incesante los de culpables, aquellos que maquinaron el fraude, quienes movieron los hilos. Y por un lado los encuentra, grandes empresarios, líderes de partidos, personas que veían sus intereses perjudicados con la llegada de Andrés Manuel. Pero olvida, aunque constantemente los muestra, a los actores principales de la elección: La gente.Fraude… muestra, quizá sin querer, que también había muchas personas normales que querian ver a Calderón en el poder y que harían cualquier cosa por impedir que López Obrador llegara a la meta. Jefes de casilla, cuidadores de las actas, contadores de votos, todos personas ajenas a los propósitos de los grandes culpables (antes mencionados) y que, sin embargo, pusieron, convencidos, su granito de arena para desviar la elección. Las eleeciones se salieron de curso, quizá por plan de “los de arriba”, pero “desde abajo” también había una consciencia de lo que se estaba haciendo.

Fraude… me dejó una pregunta cuya respuesta no me gustó. ¿Por qué en México no? ¿Cuál es la diferencia con Chile? ¿Con Bolivia? Inclusive Venezuela. Me temo que aún no estamos preparados.