Desde 1970 se celebra en Las Vegas la World Series of Poker, el evento más importante y prestigioso erigido alrededor de este juego de cartas. La WSOP reúne a miles de jugadores de todo el mundo y reparte millones de dólares en premios, incluso antes de disputar su torneo más importante: el denominado Evento Principal con un costo de inscripción de $10.000 dólares y un premio garantizado de diez millones para el ganador.

Jugar en la WSOP es una cuestión de orgullo para todos los profesionales. Desde las primeras ediciones, allá por la década de los setenta y cuando sólo eran una veintena de participantes, ganar significaba confirmarse como el mejor. El mejor de una cofradía diminuta en una actividad con dudosa reputación, pero el mejor a fin de cuentas.

El origen de este festival pokeril fue la necesidad de un hombre de demostrar su talento. Aunque la primera edición de la WSOP se jugó en 1970, el germen fundacional se remonta a 1949 cuando Nick “El Griego” Dandolos llegó a Las Vegas buscando una partida de poker.

Dandolos fue un apostador nato. Hizo del juego su profesión y su vida. Desde su arribo a Estados Unidos a los dieciocho años, apostó en todo cuanto pudo: deportes, ruleta, dados, blackjack, carreras y, por supuesto, al poker. Durante décadas ganó y perdió fortunas, siempre guiado por la necesidad de acción y el gusto por la adrenalina.

En 1949 Dandolos cruzó la puerta del Horseshoe Casino y le pidió a Benny Binion, fundador y jefe máximo del lugar, que organizara una partida de poker de niveles altos. El Horseshoe Casino era el lugar para ir en Las Vegas si uno quería apostar grandes cantidades de dinero jugando a las cartas pues allí estaban los principales exponentes de aquella época: Amarillo Slim, Jack Strauss, Puggy Pearson y Johnny Moss.

Grupo
Johnny Moss, Chill Wills, Amarillo Slim, Jack Binion y Puggy Pearson

Pero lo que Dandolos quería no era jugar contra todos ellos. Su pedido tenía una peculiaridad: quería enfrentarse contra uno solo. Se trataba de un desafío para quien se considerara el mejor jugador del lugar. Una partida mano a mano en la que el ganador se quedaría con toda la gloria y todo el dinero.

Binion aceptó organizar el encuentro con la única condición de que el juego fuera público y cualquier persona que pasara por el casino pudiera verlo. Dandolos no puso objeción y tampoco lo hizo su rival, Johnny Moss, que voló desde Dallas por pedido expreso de Binion para disputar la partida.

Era una situación excepcional para todos: Dandolos podía jugar la partida que tanto deseaba, Moss tenía la oportunidad de ganar mucho dinero pues era mucho mejor que su rival y Binion obtendría publicidad gratuita y visitantes curiosos a su flamante casino.

Durante cinco meses ambos jugadores se midieron en todas las modalidades de poker conocidas en el mundo. Había pocos descansos, pactados de antemano, y Moss los aprovechaba al máximo para reponer energías pero Dandolos prefería esperar el regreso de su oponente en las mesas de dados del casino.

—¿Cuál es su plan, señor Moss? —preguntaba Dandolos cuando el juego se reanudaba— ¿Pasar su vida durmiendo?

La primera modalidad del desafío fue el clásico 5-Card Stud y continuaron con 7-Card Stud, Stud-Hi-Lo, Lowball, 2-7 Lowball, Omaha, Holdem y, en general, cualquier disciplina que pudiera jugarse con un mazo de 52 cartas inglesas. Los meses pasaban y, aunque Dandolos ganó el pozo más grande de la partida, Moss logró darle la vuelta al encuentro.

A mediados de mayo, Dandolos perdió su última mano, se quedó sin fichas y pronunció una frase que pasaría a la historia: “Lo siento, señor Moss. Voy a tener que dejarlo ir”. Se levantó de la mesa y se dirigió a su habitación para un merecido descanso.

Había perdido dos millones de dólares.

Veintiún años después del encuentro entre Johnny Moss y Nick Dandolos, el casino Horseshoe fue la sede de la primera edición de la World Series of Poker. El primer campeón fue Moss, quien resultó elegido de forma democrática entre todos los jugadores reunidos.

En 1970 Moss era, sin lugar a dudas, el mejor del mundo.