—Disculpá ¿Me dejás el asiento? —preguntó la mujer embarazada que había llegado hasta la mitad del colectivo ((El transporte público)).

Tuvo que repetir la pregunta cuando la ocupante del lugar se quitó los auriculares para escuchar. Al oír la petición murmuró un «Sí, claro» y se levantó con rapidez.

—¿Están todos rengos allá enfrente? —gritó cuando ya era una más entre todos los que íbamos de pie. En Argentina el primer grupo de asientos está reservado para personas con movilidad reducida, personas mayores, embarazadas o madres con bebés.

La mujer embarazada la miró y dijo: —No, sólo que son todos mayores.

—Ah —exclamó la chica—, qué mala suerte —dijo para sí con un tono de lamento.

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