Este fin de semana Jorge Drexler estuvo en Buenos Aires para presentar su disco Amar la trama. Vengo escuchando el disco desde hace unos meses y, si bien no es mi favorito, me gusta mucho el grupo de músicos que acompaña a Drexler en todas las canciones porque las dotas de fuerza y dinamismo.

Así pues, el sábado Sol, Martín y yo enfilamos hacia el teatro Gran Rex en Corrientes. El recital estaba programado para las nueve y media de la noche pero Drexler no salió al escenario hasta media hora después. La canción con la que abrió el concierto fue “Todos a sus puestos” y, si no recuerdo mal, siguió con “Una canción me trajo hasta aquí”.

Más allá del orden de las canciones hay dos cosas que quiero destacar. La primera es que Jorge Drexler, sobre el escenario, es el artista más generoso que he visto. Se nota desde el armado del concierto, realizado con cariño y pasión hasta con la manera de interactuar con el público, no sólo entre las canciones sino durante ellas.

La segunda tiene que ver con el concierto en sí y es algo que nunca me había ocurrido anteriormente: Ninguna canción es igual a la versión del disco. Drexler armó una banda con percusiones, trombón, saxofón y hasta una marimba para Amar la trama pero aprovechó para transformar por completo las canciones de sus discos anteriores. El mejor homenaje para su éxito “Todo se transforma” es, precisamente, este concierto donde nada suena como habríamos esperado y todo es una sorpresa constante.

Voy a afirmar, sin temor a decir un equívoco, que ha sido el mejor recital al que he asistido en mi vida y, parafraseando a Drexler, posiblemente no haya uno mejor que este.